Wednesday, August 13, 2008

Cita - Hechos 22:3-21

Pasaje - Hechos 22:1-21 “ 1 Varones hermanos y padres, oíd mi defensa que hago ahora ante vosotros. 2 Y cuando oyeron que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio. Y les dijo: 3 Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, enseñado estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, siendo celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros. 4 Y perseguí este Camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles así hombres como mujeres; 5 como también el sumo sacerdote me es testigo, y todos los ancianos; de los cuales también recibí cartas para con los hermanos; e iba a Damasco para traer presos a Jerusalén a los que estuviesen allí, para que fuesen castigados. 6 Y aconteció que cuando hacía mi jornada, y llegaba cerca de Damasco, como a mediodía, repentinamente resplandeció del cielo una gran luz que me rodeó; 7 y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 8 Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quién tú persigues. 9 Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo. 10 Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas. 11 Y como yo no podía ver a causa de la gloria de aquella luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, vine a Damasco. 12 Entonces un Ananías, varón piadoso conforme a la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que moraban allí, 13 vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella hora le miré. 14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido, para que conocieses su voluntad, y vieses a aquel Justo, y oyeses la voz de su boca. 15 Porque serás testigo suyo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. 16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y sé bautizado; y lava tus pecados invocando el nombre del Señor. 17 Y me aconteció, que vuelto a Jerusalén, mientras oraba en el templo, fui arrebatado fuera de mí. 18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal cuanto antes de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí. 19 Y yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba, y azotaba por las sinagogas a los que creían en ti; 20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu mártir, yo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban. 21 Y me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos, a los gentiles.” (RV2004)
Pensamiento - Hay veces cuando la única cosa que podemos hacer es dar nuestro testimonio. La gente no quería escuchar de las pruebas que Jesús es Dios, pero escuchó de su vida. Aunque en el fin empezó a gritar mas y no cambió su mente, la gente escuchó al testimonio de Pablo.
Aplicación - Cuando no sabemos lo que podemos decir, podemos contar como Dios cambió nuestra vida. Yo no se todas las respuestas, pero yo se que Dios cambia vidas, porque mía es completamente diferente.

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